Tras un largo trabajo de campo, sociólogos de la Universidad de Wiscola, en Massachuflets, descubrieron un hecho desconocido hasta entonces: al parecer, la pobreza afecta mayormente a los pobres.
“Es increíble –asegura James Garomba, director del estudio-, pero hemos descubierto que los pobres carecen de ingresos suficientes como para mantener un status de vida digno, de ahí su indignidad”.
De acuerdo al informe de los cientistas, la diferencia entre los ricos y los pobres es que los ricos poseen más ingresos, y los pobres, menos.
“Esta información vital nos permitirá luchar contra este flagelo que azota al mundo”, concluyó Garomba.
Pero el informe no se detuvo allí y esbozó una hipótesis aún más audaz. Lo explica Garomba: “Sospechamos que, en algún momento de sus vidas, toda la gente se muere. Podremos comprobar nuestra teoría cuando todos los seres humanos se hayan muerto, hecho que muy pronto podrá ocurrir si el capitalismo sigue consumiendo el planeta. Esperemos estar con vida cuando ello ocurra”, suspiró Garomba.
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