martes, 28 de julio de 2009

Mejor es ser pobre


El infortunado tipo que se ganó 24 millones de pesos en el Quini 6 apenas dio la cara y se borró.

Lo bien que hizo.

Sin dudas, ha de estar más que preocupado. Al fin y al cabo, su vida cambiará de modo abrupto en muy pocos días. Su miserable pero segura existencia de pobre se le ha complicado inútil y absurdamente.

En efecto. ¿Para qué diablos quiere un pobre semejante cantidad de dinero?

Para hacerse malasangre.

Para complicarse la vida.

Imagínense. El pobre tipo se verá ahora envuelto en un fárrago de inversiones –porque en algo tendrá que invertir esa plata-, de cosas que no comprende: que el valor del metro cuadrado, que los bonos, que la bolsa, que las acciones, que en Wall Street cae el Dow Jones, y qué se yo cuántas cosas más... En fin, todo un vértigo ulcerante desconocido para él hasta ese momento. ¿A quién carajo le importa el índice Nasdaq?

Su vida normal y mediocre –pero tranquila-, se verá alterada por el stress propio de un yuppie o un corredor de bolsa: ahora que lo tiene, hay que defender el dinero ganado, o todo se perderá.

Tener dinero, es tener un problema.

Piénsese. Todas sus relaciones sociales cambiarán de plano: perderá amistades, ganará otras “interesadas”, le aparecerán desconocidos parientes del extranjero.

Perderá los placeres simples de la pobreza, como ir todos los viernes a tomar un vermucito al club con los muchachos.

Ahora tendrá que esconderse, no salir a la calle por temor a un secuestro. Vivirá rodeado de guardias, cámaras, rejas y perros asesinos.

¿Qué clase de vida de mierda es esa?

¿Ponerse su propio negocio? ¿Para qué, para hacerse malasangre con la AFIP, los chorros, la crisis y la gripe porcina? Dejame de joder.

¿Viajar por el mundo? Ni ahí. ¿Para que te vuelen en un atentado, se caiga el Airbus al mar, te traten como el culo en Europa y te pierdan todo el equipaje en el aeropuerto?

No amigos, mejor es no ganarse nada. Mejor es ser pobre y no tener que preocuparse por las propiedades, los bonos, la cuota del colegio privado de los niños o el mantenimiento del Mercedes Benz.

Nuestros gobiernos han pensado largamente en toda esta situación. Es por eso que desean que todos seamos lo más pobres posible, para no tener que preocuparnos por cuestiones tan áridas como la devaluación del real o la caída del dólar.

Para que la tragedia de ser rico sea realmente el destino de unos pocos desgraciados.

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